Fertilidad masculina y virilidad: qué tienen en común y qué los diferencia

¿La infertilidad masculina tiene algo que ver con su capacidad sexual? Este no es un tema que se trate con la naturalidad que deberíamos.

Así como con la infertilidad femenina no se pone tanto en entredicho a las mujeres, y se habla de ello sin que nadie se sienta cuestionado, cuando les ocurre a los hombres parece que sigue siendo un tema tabú.

¿Por qué es así? Por un problema sociocultural lleno de ideas preconcebidas más propias del pasado que del siglo XXI. 

Por eso vamos a hablar en profundidad de la fertilidad masculina, de su relación (o no) con la virilidad y a derribar esos tabús que no tienen ninguna razón de ser.

¿Qué es la fertilidad masculina?

Lo primero que vamos a hacer es dejar claro qué significa que un hombre sea infértil.

El concepto de fertilidad significa lo mismo para hombres que para mujeres: la capacidad que tiene esa persona de reproducirse. Hay quienes son capaces de concebir un hijo de forma natural, y hay quienes necesitan ayuda profesional o incluso que no pueden tener hijos.

Como ves, aplica a mujeres y a hombres. 

Obviamente los órganos reproductores son diferentes y por eso, cuando hablamos de infertilidad masculina o femenina, nos referimos a que la causa que provoca el problema es distinta.

¿Cómo se analiza la fertilidad de los hombres? Normalmente basta con un seminograma o lo que es lo mismo, un análisis de la calidad de los espermatozoides. 

En ese estudio se mide la cantidad y calidad de los espermatozoides, que es una pequeñísima parte de la composición del semen. 

También se suele hacer una ecografía para estudiar el estado de los conductos de los testículos y una revisión de la próstata.

Entonces, si se detecta que hay un problema con el esperma ¿significa eso que el hombre tiene algún problema de virilidad o de apetito sexual? 

No, no tienen ninguna relación. Veamos por qué.

De qué hablamos cuando nos referimos al vigor masculino

Culturalmente el vigor sexual de los hombres está asociado a la “masculinidad”.

La sociedad sigue cometiendo el error de asociar la capacidad reproductiva con la potencia sexual del hombre. Lo que provoca que este tema se haya convertido en un tabú. E incluso tiene como consecuencia que algunos hombres no quieran someterse a una prueba de diagnóstico para que no se ponga en tela de juicio su virilidad.

Por eso hay que tener muy claro lo siguiente: la calidad del semen no es un parámetro que mida la capacidad sexual del hombre.

¿Y de dónde proviene esta falsa creencia?

Durante siglos se ha considerado que tener un hijo era un triunfo para el hombre. ¡Muy bien, machote! ¿Te suena?

Además, cuando una pareja no tenía hijos, se le achacaba a la mujer la incapacidad para tenerlos. 

Con esas creencias tan machistas, pensar que el que no podía tener hijos era el hombre era un insulto.

Pero la ciencia ha demostrado que hay muchísimos factores involucrados en la fecundación. Así que ya va siendo hora de cambiar el chip. 

Fuera clichés. 

Psicológicamente esta creencia no beneficia a nadie.

No pasa nada por hablar de infertilidad con alguien que no sea tu pareja. No hay nada de qué avergonzarse porque puedes ser un hombre infértil con mucho apetito sexual y también lo contrario.

Derribando creencias: el apetito sexual y la fertilidad no son ni siquiera primos lejanos

Mucho se habla del “dolor de cabeza” de las mujeres cuando no tienen apetito sexual. Pero, ¿qué pasa con los hombres? ¿Acaso no tienen altibajos?

Pues claro que sí. Tú como hombre, como PERSONA, tienes momentos en los que cuentas con más energía y otras etapas con menos energía y pocas ganas. Los cambios de estación también te afectan, tu alimentación, hábitos, estado anímico, el estrés…

Y el topicazo de que a los hombres siempre les apetece tampoco es cierto.

Pero vamos a ver qué relación tienen entre sí la fertilidad y el apetito sexual.

Los testículos tienen una doble función: por un lado son los encargados de producir espermatozoides para la reproducción, y por otro lado también producen la hormona de la testosterona, que es la responsable del vigor o apetito sexual.

Ese es el único punto en común que tienen.

Los problemas de infertilidad tienen unos tratamientos específicos y los de falta de deseo tienen otros muy diferentes.

Si lo piensas, ¿puedes dejar embarazada a una mujer practicando el sexo una sola vez con ella? Seguro que conoces algún caso. ¿A que no hizo falta un sobreesfuerzo?

Si bien cuanto más lo intentas más probabilidades tienes, también es verdad que cuantas más veces seguidas eyaculas menor es la cantidad de espermatozoides. 

De igual manera que tener la regla no es sinónimo de fertilidad femenina, tampoco el vigor sexual de un hombre es indicativo de su capacidad reproductiva.

Falsos mitos sobre la infertilidad masculina

Ya que estamos vamos a seguir derribando falsas creencias de la “sabiduría popular”. Los avances médicos hace tiempo que nos han demostrado que tenemos que dejar de lado las suposiciones del pasado, creadas por una una sociedad con la mente mucho menos abierta.

La masturbación afecta a la fertilidad

Directamente no afecta. Si bien es cierto que largos periodos de abstinencia disminuyen los niveles de testosterona, y por lo tanto al apetito sexual, no afecta a la calidad del esperma, ni por tanto, a la fertilidad. También hemos comentado el caso contrario, si tienes más de una eyaculación cada 48 horas, puede disminuir la cantidad de espermatozoides.

La infertilidad masculina es psicológica

Esta afirmación da por sentado que es imposible que el hombre tenga algún tipo de problema para concebir. Como ya hemos visto no es más que una creencia de siglos pasados, donde no había fundamento científico y la sociedad era muy machista. Cuando se busca el embarazo y este no llega tras 12 meses de mantener relaciones sexuales regulares sin protección, lo mejor es buscar un especialista para encontrar la causa. Tanto en el hombre como en la mujer.

La vasectomía resta vigor sexual

Con la vasectomía lo que se consigue es que el semen no contenga espermatozoides. Éstos se producen en los testículos, y una vez maduros, viajan por un conducto llamado deferente hasta la uretra prostática. Ahí se incorporan al resto de fluidos que componen el semen. Al hacer una vasectomía se corta el conducto deferente y los espermatozoides no salen de los testículos. Pero no se ve afectada en absoluto ni la cantidad de semen que se eyacula ni las sensaciones placenteras. 

Como has podido comprobar, el poder o no tener hijos, o lo que es lo mismo, tu fertilidad como hombre, no tiene nada que ver con cumplir con lo que la sociedad denomina ser más o menos viril.

Las comparaciones son odiosas en cualquier ámbito de nuestra vida. Así que no te dejes llevar por los convencionalismos. 

Las causas de que aún haya personas que no sepan diferenciar entre fertilidad masculina y vigor sexual vienen dadas por la desinformación. Pero tú hoy ya tienes argumentos de peso para saber que si tienes que acudir a un especialista en reproducción y fertilidad, no es motivo de vergüenza.

Si quieres seguir profundizando en ello, aquí encontrarás unos consejos para mejorar la fertilidad masculina.

Y si por el contrario lo que te pasa es que te notas cansado, con menos apetito sexual de lo normal en ti o con poca energía, si te apetece puedes echar un vistazo a estos complementos.  

O darte un respiro y permitirte reconocerlo.