Aprende de tu menstruación: lo que tu regla puede llegar a contarte sobre tu salud

Hoy vamos a derribar un gran tabú. A muchas mujeres aún les hace sentir incómodas observar su propia menstruación. Y no hay motivos para ello. Al contrario de lo que pueda parecer, hacerlo te ayuda a conocer mejor tus ciclos, a detectar cambios y a conocer tu evolución como mujer.

Esta reticencia y rechazo a todo lo relacionado con la menstruación es el resultado de cientos de años en los que socialmente se ha señalado como algo malo o que había que ocultar.

Durante años la sola mención de la menstruación ha sido evitada. De hecho, a lo largo de la historia se le han atribuido diferentes nombres para no mencionarla directamente. En países anglosajones llegó a llamarse “la maldición” (the curse).

También hay muchas leyendas en la sabiduría popular detrás de la menstruación, que por suerte vamos eliminando. De ella se han dicho, desde que no podías tener relaciones sexuales durante esos días, hasta que se te corta la mayonesa si la haces mientras que estás con la regla…

Por suerte cada vez se escuchan menos, pero evidentemente esas supersticiones no han ayudado a que normalicemos la menstruación.

Por eso en este artículo vamos a ayudarte a eliminar definitivamente todas esas barreras mentales que impiden que veas lo sano y natural que es tu menstruación y cómo su observación te ayuda a conocer tu cuerpo y a detectar prematuramente posibles patologías.

Hablando claro de la menstruación

Ya la llames menstruación, regla o periodo, se trata de un proceso natural en toda mujer sana sexualmente madura y que se repite cíclicamente cada 28 días de media.

El ciclo completo consiste en la preparación del cuerpo de la mujer para el embarazo, y ocurre más o menos cada mes. 

Consta de 3 fases: la fase folicular antes de la liberación del óvulo, la fase ovulatoria y la fase lútea en la que el útero se prepara para recibir el óvulo fecundado. Si la fecundación no se produce es cuando aparece el sangrado o menstruación.

Todo el proceso está regulado por el sistema hormonal, por lo que juega un papel importante en el ciclo.

Esto es todo. No hay más misterio detrás de la menstruación. Aunque cada mujer lo vive de manera diferente y siente más o menos molestias mientras que dura su menstruación, es algo natural y que no hay que ocultar ni de qué avergonzarse. 

Beneficios de observar la menstruación 

Como ya se ha comentado al comienzo del artículo, es necesario romper esas barreras mentales o posibles rechazos a la menstruación y normalizar el hecho de que observarla es natural y muy beneficioso.

Como bien sabes, cada mujer es diferente. 

Por eso, solo tú eres capaz de saber cual es la duración habitual de tus ciclos. Si esta varía o desapareciese durante 3 ciclos consecutivos, tendrías que acudir al ginecólogo porque detrás podrían encontrarse desequilibrios hormonales, problemas de reproducción, alteraciones provocadas por algún tratamiento, etc.

Además, el color también da una pista de cómo va tu cuerpo. El color de la menstruación es de un rojo vivo. Y si no es así, puede ser el aviso de alguna patología que deberá valorar un especialista.

Si la sangre tiene un color tirando a rosa, habitual en las primeras reglas de las adolescentes, puede ser porque estés tomando anticonceptivos. Sin embargo, tonos más oscuros o casi negros podrían ser restos de ciclos anteriores o de irregularidad.

Un aumento o disminución del flujo menstrual es habitual según aumenta tu edad, o tras los embarazos. También durante el propio periodo: los primeros días puede que solo sagres un poco y que tengas uno o dos días de mayor flujo.

Y por último, la textura del flujo. No todo es sangre, también se expulsan unos pequeños coágulos. Que básicamente son los tejidos que cubrían el útero cuando estaba preparado para recibir el óvulo fecundado.

Solo tú puedes saber cómo es tu menstruación y lo que es “normal” en tu cuerpo. Por lo tanto, si la observas para conocerla bien, tú serás la primera en detectar todos esos cambios y acudir si fuese necesario a un centro ginecológico para un diagnóstico.

Qué buscar: señales de alerta que nos manda la menstruación

Algunas de las patologías más comunes y que pueden detectarse observando nuestro propio flujo son las siguientes:

  • Amenorrea: o ausencia total de menstruación. Siempre y cuando no esté asociado a un embarazo, la falta de sangrado no es un buen síntoma. Las causas pueden ser hormonales, pero también generadas por el estrés o la ansiedad. 
  • Menorragia: que es el aumento del flujo menstrual o también de la duración. Si es mayor de siete días o la pérdida de sangre supera los 80ml. La causa puede ser por un problema de ovulación.
  • Hipomenorrea: que es justo lo contrario, una disminución del flujo menstrual. Posiblemente su origen sea una alteración hormonal.
  • Oligomenorrea: cuando el intervalo entre una menstruación y otra supera los 35 días.
  • Polimenorrea: lo contrario de lo anterior. Que el intervalo entre dos reglas es inferior a 21 días.

¿Significa esto que si en algún momento de mi vida fértil me pasa algo de lo que acabamos de mencionar tengo que acudir corriendo al ginecólogo? En absoluto.

Todo lo que nos ocurre en nuestro día a día nos afecta a nivel físico. El cansancio, situaciones de estrés o incluso el relacionarnos con otras mujeres hace que nuestro sistema hormonal varíe. 

De manera puntual, no es preocupante. Nos pasa a todas. 

Si se mantiene en el tiempo durante unos algunos ciclos, consulta a un especialista y que te haga una revisión.

Lo importante es que le prestes atención. Que le dediques unos segundos al día mientras que dura tu periodo y conozcas cómo es tu menstruación. De esta manera, cuando acudas a las revisiones periódicas de ginecología, podrás informar con detalle al especialista si hubo cambios.

Dependiendo de los productos de higiene íntima que utilices, te resultará más sencillo observar cómo es tu menstruación.

Si utilizas tampones para evitar las pérdidas te resultará muy complicado saber la cantidad de flujo que tienes y el color de la sangre. Pero hay alternativas que te ayudarán con esta labor. Como por ejemplo las compresas higiénicas o la copa menstrual. Gracias a ellas verás perfectamente hasta el color de los tejidos.

Quizá hasta ahora no te habías planteado lo importante que es aprender de tu propia menstruación, y todo lo que puede ayudarte para saber que va todo bien. 

Te animamos, si no lo estás haciendo ya, a que lleves un registro, con el que podrás conocer exactamente cual es la duración de tu ciclo menstrual y cuándo serán tus días de mayor sangrado, y en los que puede que te apetezca cuidarte especialmente. 

Aprovecha una pequeña libreta, tu agenda personal o si eres más de tecnología busca una app específica para registrar tus datos.

Y si tienes dudas o sospechas que las alteraciones podrían afectar a tu fertilidad, recuerda que puedes consultarnos. En Gina Oller trabajamos todos los aspectos de la salud reproductiva, a nivel físico y emocional.